II

Por:

Diego Magno

Siempre que escuchaba las campanas, y sabía que pronto ella estaría en su habitación se levantaba de la silla, se recostaba en la cama y esperaba a que llegara como siempre con la bandeja de la cena, la pusiera en su regazo, se volviera y regresara más tarde para recogerla, decir las mismas cuatro palabras de siempre y se marchara hasta la mañana siguiente.

Solo que esta vez él tenía algo importante que decir, que cambiaría muchas cosas y que estaba decidido a no callar más pasara lo que pasara.

Cuando ella puso la cena y la medicina sobre la cama y dio media vuelta intentó hablarle pero dudó, supo que eso no era bueno; guardó silencio pero cuando al rato volvió para recoger los platos se lo dijo.

-Buenas noches, que descanse- dijo Madeleine como siempre.

-No te vayas, tengo algo para decirte.

Ella no tenía ni idea qué podría ser y sin ninguna curiosidad se sentó a su lado pensando que sería alguna tontería de anciano que resolvería en un instante.

-Creo que pronto voy a morir y no quiero irme con el peso de tu dolor encima, no sé qué hacer para remediarlo y no creo que se pueda pero… ¿me odias?

Ella se levanto y dio media vuelta cuando sintió que no podría evitar llorar, estuvo allí parada unos segundos buscando qué decir pero al no encontrar nada salió corriendo de la habitación, dejando atrás los platos y la respuesta sin palabras que no quería dar y él no quería recibir, pero que al final fue dicha.

Estuvo hasta largas horas de la noche en su habitación pensando en cómo haría para darle la cara al día siguiente. No es que lo odiara pero tampoco sentía más afecto por él que el que sentiría por un primo con el que ha pasado muchos años de su vida. El problema es que no sabría cómo decírselo, si toda su vida de casados en el poco tiempo que él tenía para ella después de sus viajes no habían compartido nada de verdad importante; ella no lo conocía aunque hubiera con el tiempo aprendido a ver en su rostro sus emociones y en sus palabras su carácter, y él por ella nunca se había de verdad interesado… hasta ahora.

3 Responses

  1. esto me gusta…. :)

  2. mmmm…. a mi me gustó…jeje..

  3. hey, me gusto, eta bueno el segundo capitulo de esta blognovela.

    bueno, pero aeso, no fue a lo que vinimos, me parecio raro, como diego mango descubrio pues como tan rapido que era un primo, despues de tanto silencio, de el anciano que moria, m eparecio tambien interezante, el salir corriendo y no decirnada, dejando tambien un poco de silencio y de suspenso en la obra.

    es exelente, voy a seguir leyendo.

    ah, encuanto al primer capitulo, estuvo exelnete tambien.

    espero, que siga, voy a leer.

    hasta otra oportunidad.

    chaw.

Leave a Reply