III

Por:

Ligeia.

Cristine, como todas las tardes se levanto de su cama, se puso a orar por los vivos y por los “muertos”, por el mundo, luego se puso su chal y se fue a tomar el té con sus amigas, eran casi las 6pm y debía recorrer unas cuantas cuadras hasta la casa de madeleine, se reunían siempre en el sótano, Florence –la más joven-, Madeleine y Cristine, pero hoy no era un día normal, hoy sentía eso que la había hecho reincidir en el cristianismo, un presentimiento de lo que podía suceder, hoy el día estaba más gris que siempre, hoy en vez de aves cantoras, habían unos cuantos cuervos y desolación…

Pronto llego a casa de su amiga, pero hoy algo realmente extraño sucedía, la luz de la habitación del viejo estaba apagada… ¿tan pronto se había dormido?, pero, al ver la luz de la ventana del sótano encendida, ignoró su anterior observación y se dirigió al sótano apresuradamente.

La casa era de estilo barroco, era grande, de tres inmensos pisos y un sótano al cuál se podía acceder desde el jardín y desde una entrada oculta en el estudio, Florence siempre se cuestionó porqué Madeleine nunca había vendido esa vieja casa y se había mudado a una más pequeña, tal vez los recuerdos tristes y felices de este lugar los ataban lo suficientemente fuerte para no dejarles ir…

Tan pronto Cristine entró al sótano se encontró con Florence y con Madeleine, esta última se encontraba más pálida que de costumbre, Cristine se sentó en su silla, Florence se levantó, sirvió un pocillo para Cristine y se incorporó de nuevo en su asiento…

Madeleine, con voz entrecortada y ojos un poco tristes dio inicio a la conversación con una noticia…

-Vincent ha muerto

-¿Cuándo?- pregunta Florence con perplejidad.

-hace una hora- anuncia la viuda, mientras Cristine, que había tomado el pocillo, tiembla, dejando caer el pocillo y derramando el té en la mesa, en el suelo y en su traje.

Hace 20 años se conocían, veinte largos años de amistad y de complicidad, en el fondo, Cristine lo sospechaba, desde hacia nueve meses Madeleine había cambiado, su mirada de cálida costumbre hacia el enfermo viejo se había tornado entonces en odio, Hace nueve meses el viejo le había confesado una terrible verdad, que había transformado todo sentimiento en odio.

Nueve largos meses en los cuales la viuda, y aparentemente inocente mujer había planeado el destino del viejo.

De los 53 años que tenía Madeleine, 32 los había compartido con el viejo, 29 años en matrimonio, desde aquel día que se conocieron en un café, pero tantos años nunca serian suficiente para perdonarle lo que le había hecho, lo que hacia nueve meses le había confesado.

Madeleine las había conocido en un museo, Mientras las tres observaban con asombro una impactante pintura de un olvidado artista, ese día llamó su atención el afecto que existía entre Cristine y Florence, tal vez por casualidad terminaron convirtiéndose en las mejores amigas. Florence sabia que también en esto debía apoyarlas, luego del té fue al bar en el que trabajaba algunas noches, se sirvió una copa y suspiró.

2 Responses

  1. Mmmmm. ¿Donde irá a parar esto? ahora estamos en manos de camela.

  2. esto se esta puniendo muy bueno…
    espero con ancia el capitulo de camela

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